Hablemos del Malbec

Paz Levinson para la Asociación Argentina de Sommeliers


Cada año hablamos del Malbec, una cepa fascinante de la que somos bandera, y es impresionante cómo Argentina forjó lazos más estrechos con Bordeaux que con Cahors. 


Cahors, una región tan importante antes de 1950. Una región que tuvo altos y bajos, que alguna vez ha tenido 10 veces la cantidad de hectáreas que hoy tiene,pero que luego ha descendido. Malbec es un sinónimo de Argentina y somos bandera en el mundo, hoy los productores de Cahors se preguntan por Argentina y si bien no les llega toda la información saben que poner Malbec en su etiqueta les cambia el juego en el mercado externo.


Para esta nota hablamos con Fabien Jouves, una de las nuevas luces de Cahors. No probó muchos Malbec de Argentina, sí algún ejemplar natural que le gustó y en 2003 visitó Argentina con la escuela de enología pero no le quedó un buen recuerdo, no tiene cultura del vino Argentino pero recuerda que en ese viaje los vinos le impactaron para mal: concentraciones y excesos de madera. 


La situación de Cahors hoy tiene dos velocidades, una más dinámica donde los jóvenes productores (vignerons) se conocen más por los nombres que por la apelación, trabajan en bio y hacen las cosas correctamente. Hay un ejemplo de bodega grande que está con ellos, con este movimiento: Chateau du Cedre, una bodega tradicional pero que se cuestiona las cosas y quiere avanzar (vinos sin sulfitos, reconversión en bio, etc). Luego hay otra parte de Cahors en la que van un poco más lento con un estilo tradicional, parkerizado y bordelizado que es poco interesante y aburrido para él y el verdadero Malbec está debajo de una capa de maquillaje de madera y mala viticultura. Estas dos velocidades hacen que sea una apelación que no está en forma y que envejece. Es una apelación que tiene su estatuto desde 1971, hace bastante poco, pero el terruño de Cahors es famoso hace siglos. Es una región en peligro, cada vez va a haber menos vignerones y las grandes empresas van a comprar más hectáreas, el peligro es la pérdida de diversidad e identidad.


La visión de Fabien es pesimista con un dejo de esperanza: dice que lo único que los salva son los sommeliers curiosos que prueban y les gusta y comunican estas nuevas caras de Cahors hoy más conocidas y reconocidas por su trabajo bien hecho. Ellos le hacen bien a la apelación pero la duda es si la apelación les hace bien a ellos. En la exportación están muy buscados por su dedicación en hacer vinos naturales, hechos con uvas de agricultura biológica, vinos de terroir. Dice que la apelación no se da cuenta del tesoro que tienen en el suelo, este suelo de calcáreo tan buscado para estilos frescos de Malbec. Hoy el nombre Malbec los está ayudando mucho a vender y la Argentina tiene un peso enorme en el mundo. Fabien piensa también que el Malbec va a ser plantado más y más en Bordeaux porque puede aportar frescura a cepajes como el Cabernet Sauvignon. 


El Malbec es un gran cepaje y cada vez se planta más, nosotros somos referentes pero tenemos que ocuparnos de intercambiar ideas con otros hacedores de Malbec del mundo. Miramos nuestra historia y la de Francia, Cahors, el origen del Malbec, hoy la apelación se plantea inclusive más preguntas que nosotros y pareciera que los productores de la región no saben mucho de la calidad del suelo que tienen. Es impresionante pensar que apelaciones que ya existen hace anños parecieran que están recién empezando. Fabien como vigneron de Cahors se siente lejos de Bordeaux en estilo y mucho más próximo de lo que hacen en el Loire. Se siente más cercano con los vinos del Ródano como Côte-Rôtie que con los vinos de Bordeaux y de Cahors. En Argentina hay una larga historia de enólogos mirando a Bordeaux para construir y elaborar los Malbecs pero vemos que Cahors, estando al lado, no lo vio como modelo posible. Hoy estamos en un momento muy diferente donde nuestros modelos están más en el Ródano y Galicia, por ejemplo. Con estos nuevos modelos los Malbecs de Argentina dan otros mensajes. Estamos catando esta semana Malbecs, cerca de 500. La calidad de los vinos es altísima, los jueces que logran catar Argentina están muy contentos y les gusta encontrar esos oros florales detrás de la fruta brillante. 


El futuro es ir y venir entre el nuevo y viejo mundo y unir a los productores de Argentina, Loire y Cahors en vistas de aprender más de estilos y nutrirse mutuamente. 


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